2026-09-29
Tom Cruise en México: tres horas de autógrafos
Tom Cruise en México: tres horas de autógrafos

Tom Cruise en México: tres horas de autógrafos, baile mariachi y un sueño cumplido con Digger, su nueva película
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CIUDAD DE MÉXICO - Tom Cruise (64) es sinónimo de Hollywood, y aunque no le guste ser considerado como “la última gran estrella de cine”, su forma de atravesar la industria aún hoy, con 45 años de trayectoria, parece no darle la razón.
Tom Cruise posó para las cámaras en la alfombra naranja desplegada en el Toreo Parque Central Mall, en la previa al preestreno de Digger en México
Minutos antes de las 16 horas del viernes, el actor de Misión Imposible y Top Gun llegó al Toreo Parque Central Mall para un exclusivo evento que lo reunió con fanáticos, la prensa mexicana y de otros países de Latinoamérica (entre ellos, LA NACION, único medio de Argentina que estuvo presente) y creadores de contenido acreditados para la avant première de Digger, su nueva película de la mano del director Alejandro González Iñárritu que este jueves llegrá a las salas de cine de nuestro país.
Magnético, enfundado en un traje color granate, con sus característicos lentes de sol y su sonrisa encantadora -y ese halo de misterio que siempre lo rodea-, Tomás Cruz, como lo bautizó frente al público el director y guionista mexicano, comenzó a firmar autógrafos y sacarse selfies ni bien arribó a la alfombra naranja que allí se había desplegado para el denominado “Fan Event”.
Tom Cruise en México
Es conocida la entrega total del actor en cada uno de sus proyectos: desde realizar sus propias escenas de riesgo extremas, pasando por sus conocimientos acerca del trabajo detrás de cámaras en un rodaje hasta la dedicación con la que promociona sus películas. Aun así, cuesta asimilar que una estrella del estatus de Tom Cruise pase alrededor de tres horas en un evento multitudinario.
Sin prisa y sin pausa, el intérprete se dedicó a firmar los posters, fotos y dibujos que, desde las gradas y vallado de por medio, le acercaban sus fanáticos. A su lado caminaba a todo momento un guardaespaldas, que ponía orden a los brazos y manos frenéticas que esperaban con entusiasmo un autógrafo o una selfie.

