2026-07-06
Futbol, pubs, cervezas y Maná
Futbol, pubs, cervezas y Maná

Futbol, pubs, cervezas y Maná
Fue feroz la disputa entre el mexicano César Montes y el inglés Harry Kane, quien logró marcar de penal. En tanto, la afición tricolor no dejó de alentar y mantuvo la ilusión hasta el final.
Futbol, rock, pubs y cerveza. Todo en un mismo universo de la clase trabajadora. Así ha sido siempre, y pese a la evolución social, los vaivenes económicos y políticos, aún laten en ese mismo ecosistema. Nick Horby, el novelista que hizo de los adultos inmaduros de clase trabajadora un modelo narrativo, lo recuerda en Fiebre en las gradas, su autobiografía del inglés de clase obrera que ha sufrido demasiado con las decepciones con la pelota.
El escritor recuerda que en los años 60 sentía envidia cuando visitaba el estadio del Chelsea y podía escuchar de fondo a The Beatles y Rolling Stones.
Qué lejos estaba de la banda de la Policía Metropolitana que amenizaba aquellos partidos en el viejo estadio del Arsenal, que hoy es un complejo residencial para la clase privilegiada. Mientras los antiguos aficionados de los Gunners aplaudían, los hinchas más rijosos lo silbaban para callarlo.
Ellos también querían esa música que sonaba en los pubs donde pedían rondas interminables de pintas oscuras.
Antes del partido entre México e Inglaterra en octavos de final del Mundial 2026, Liam Gallagher, vocalista de Oasis, calentó el ambiente con ese estilo bravucón que lo hizo célebre tanto en el escenario como en las declaraciones a la prensa. En la era de las redes sociales, el cantante es incontenible y se engancha con todo aquel que considere que lo provoca.
Todo empezó con el pronóstico de una goleada 5-0 que aseguraba le asestaría su selección a la mexicana. Fher, vocalista de Maná, le respondió: “Ubícate, wey”, y todo se incendió. Los aficionados tricolores entraron a la pelea y aquí se vino a dirimir todo: futbol, rock y aficiones.
Con una hora de retraso, el sonido local arrancó el duelo.
El diyéi en el estadio puso malicioso a Oasis con Don’t look back in anger, y todos los mexicanos se unieron en un sonoro abucheo contra los de Manchester.
Y no era broma. El siguiente tema fue del Tri con la Triste canción de amor, y vaya que ya había una batalla de coros en la que México ganaba.
Incluso cuando siguieron unos consentidos de los mexicanos: Blur, con Song 2. Y otra vez retumbó el estadio con el abucheo.
El colmo fue cuando Queen, amados por el público mexicano, se escuchó con Don’t stop me now y todos de nuevo alargaron el “buuuuuu”. A Freddy Mercury le ganó la vencida Vicente Fernández, faltaba más.
Poco antes del partido, un video contó cómo se construyó el estadio Azteca. De pronto apareció la imagen del palco principal con Gianni Infantino y Emilio Azcárraga Jean y de nuevo el público se unió en el más sonoro abucheo.
En el medio tiempo, cuando México ya perdía 2-1, los aficionados necesitaban volver a creer y nadie mejor que Maná para devolverles la fe. Antes de empezar, otro empujón simbólico: Canelo Álvarez fue el encargado de presentarlos.
“Eres grande, México, que no se nos olvide; estoy aquí para que todos sepan lo chingones que somos”, lanzó Canelo para dar paso a Maná.
Y la gente se entusiasmó. Abrieron con una versión de El Rey medio reggae y medio rockcito. Se cantó con furia, porque en el duelo contra los ingleses que protagonizó Fher, el vocalista, contra Liam, al menos ahí, los mexicanos ganaron en el Azteca.
Por su parte, el mediocampista Jordan Henderson resultó lesionado durante la celebración del plantel inglés frente a su afición. El jugador cayó tras saltar por las vallas publicitarias que separan la cancha de las gradas, por lo que fue trasladado a un hospital.
Su compañero Daniel Burn confirmó la lesión, aunque en ese momento desconocían la gravedad. Versiones extraoficialmente señalaron que habría sufrido una fractura de brazo.

