13/9/26
El costo de la guerra interna: por qué el fuego contra Evangelina Moreno exhibe el pánico en Morena BC
El costo de la guerra interna: por qué el fuego contra Evangelina Moreno exhibe el pánico en Morena BC

El costo de la guerra interna: por qué el fuego contra Evangelina Moreno exhibe el pánico en Morena BC
Lo advertí desde el arranque del proceso interno por la Coordinación de Morena en Baja California: cuando Ricardo Monreal colocó a Julieta Ramírez y a Ismael Burgueño como los dos punteros visibles, el tablero escondía un doble fondo. La confrontación directa entre ambos perfiles amenazaba con abrir heridas tan profundas en las estructuras del movimiento que terminaría haciendo inevitable la irrupción de un tercero en discordia; alguien capaz de reconstruir puentes y garantizar gobernabilidad interna.
Hoy, tras semanas de hostilidades y fuego cruzado, los hechos confirman esa lectura. Y el reciente embate mediático contra Evangelina Moreno no es más que el síntoma inequívoco de que la disputa entró en su fase más desesperada.
La caída del duelo pactado y el vacío de poder
La contienda comenzó con escaramuzas entre operadores de ambos bandos, pero escaló a niveles críticos con la ofensiva dirigida contra Julieta Ramírez. Los señalamientos difundidos por N+ sobre una presunta colaboración con agencias de Estados Unidos —calificados de inmediato por la legisladora como guerra sucia— alteraron el equilibrio.
Con el desgaste acelerado de Ramírez, en los círculos políticos del estado comenzó a consolidarse una certeza: el duelo original se había quebrado y el espacio quedaba abierto para un perfil de consenso. No un actor improvisado, sino una figura con la capacidad de cohesionar lo que las facciones en pugna estaban dinamitando.
Fue en ese preciso instante cuando se activó la ofensiva contra la diputada federal con licencia Evangelina Moreno.
La publicación este sábado de la columna “Baja California y la herida que se infecta en Morena”, de Raúl Rodríguez Cortés en El Universal, desempolvó señalamientos sobre supuestos negocios inmobiliarios, patrimonio y lugar de residencia. En política las casualidades no existen: cuando un perfil emerge como alternativa real de unidad e inmediatamente le detonan un misil mediático, la pregunta elemental es quién se beneficia con el golpe.
Encuestas contra viabilidad política
El dilema de fondo para Ismael Burgueño no es el nombre de Evangelina Moreno, sino lo que ella representa: la única salida para evitar una fractura irreversible.
Burgueño puede presumir mediciones favorables —como el ejercicio de Enkoll publicado en julio por el mismo diario nacional—, pero liderar una encuesta previa jamás ha equivalido a tener la candidatura en la bolsa, y mucho menos a garantizar la cohesión territorial. Morena no busca únicamente a quien marque números en un sondeo telefónico; necesita un perfil con blindaje suficiente para llegar a la boleta sin fracturas internas ni flancos legales expuestos.
Y en ese terreno, los pasivos de Burgueño son de dominio público:
Expedientes abiertos: Reportes periodísticos de El Universal y el semanario ZETA documentaron investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) por presunto lavado de dinero y delincuencia organizada, incluyendo citatorios ante la FEMDO.
Vulnerabilidad institucional: En un entorno ya ensombrecido por investigaciones periodísticas binacionales que han alcanzado al círculo de la gobernadora Marina del Pilar en Estados Unidos, la viabilidad de una postulación con ese nivel de exposición resulta insostenible.
¿Arriesgará la cúpula nacional una plaza estratégica como Baja California colocando a un candidato que será blanco diario de ataques judiciales y mediáticos a lo largo de toda la campaña constitucional? La respuesta política parece obvia.
La confirmación de la amenaza
Ismael Burgueño no será el coordinador de Morena en la entidad. No por decreto ni por filtraciones de pasillo, sino porque su figura no encarna la solución de unidad que la coyuntura exige. La polarización desatada por su equipo está consumiendo el principal activo del movimiento: la disciplina interna.
En contraste, el fuego que acaba de recibir Evangelina Moreno confirma su ascenso. En los cuartos de guerra nadie desperdicia artillería pesada en quien no cuenta. Atacarla con tal virulencia demuestra que los grupos en pugna ya la identifican como la alternativa natural para desactivar el conflicto.
No estamos ante una simple carrera interna por una coordinación; presenciamos una batalla encarnizada por el control político de Morena en Baja California. Cuando una facción percibe que el control se le escapa de las manos, recurre a la demolición del adversario. A Evangelina Moreno ya le asestaron el primer embate; queda ver si la resistencia de su proyecto soportará los que vienen en camino.

